De.licio.us Dada
Archivo Febrero 2008

Por arkaiko

AYER Y HOY DE LA CAZA DE BRUJAS /// EPILOGO

 

Ayer y hoy de la caza de brujas


* Este es el epílogo del libro "La sociogénesis de las brujas. El origen de la discriminación de la mujer", Editorial Popular, Madrid 2007.




Ante la crueldad de la Iglesia ejercida durante siglos contra la mujer y la invención infame de la quema de brujas no cabe sino preguntarse por la sinrazón de semejante locura. ¿Qué elementos tuvieron que intervenir para poner en marcha ese mecanismo sangriento de destrucción de seres humanos?

A nivel de la aldea estaban los intrusos, forasteros, raros, los outsiders de que hablan la sociología usamericana, que resultaban sospechosos por su conducta o su saber y se resistían al conformismo. Entre estas personas estaba la herbaria, la curandera, la vieja desplazada por las guerras, abandonada por la familia o simplemente marginada, apartada de y por los demás. Cuando la comunidad aldeana creía haberla descubierto como bruja se podía llegar a matarla. Pero esto no explica las sistemáticas persecuciones posteriores.

En la aldea, el enemigo es el individuo que hay que eliminar, en el mundo es, bajo ciertas condiciones, el mal en sí, o lo que la gente tiene por tal. Contra este “enemigo del mundo”, ya sea una proyección de los miedos propios o de los deseos reprimidos, la sociedad moviliza sus defensas. O dicho de otro modo: como se padece la manía de que el mundo se ve atacado y rodeado por un poder real que impide ser bueno, se trazan explicaciones, teorías, ideologías. Con ellas se formula la sospecha a niveles superiores. Se diseña una imagen del enemigo sobre la que se proyecta todo lo que el código moral propio califica de negativo. Como los seres humanos no pueden reprimir su sexualidad, su demonio es sexualmente desenfrenado: como no pueden vivir sin dudar, su diablo duda de todos los valores; como no les gusta que las personas no cumplan con su palabra, su diablo es embustero y embaucador. Y como el diablo es todo eso, quien con él se alía debe sufrir el castigo que en realidad le corresponde a él.

En la Edad Media era sobre todo la mujer el objeto de la proyección de los deseos reprimidos del hombre. El nexo teórico entre el mal y los muchos que lo favorecen ofrece el aspecto criminal de la locura. Pues, se sabe que la desconfianza y la sospecha están justificadas, la autoridad da motivos para reforzar el conformismo hasta la eliminación del extraño, del outsider. Una vez que se ha consolidado el clisé, cuando la teoría de los dominadores tiene buenas razones para la persecución, empieza la caza de brujas, de melenudos, judíos, comunistas y sospechosos de todo tipo.

En la aldea solía ser el cura quien formulaba el conformismo y ponía en la picota a los extraños. A nivel superior eran los sabios quienes proporcionaban la teoría contra el mal y ponían las leyes en manos del juez. Dirigían así el odio de la sociedad contra sus supuestos corruptores, aunque con estas acciones se corrompía ella misma. Nadie podía poner freno a este mecanismo infernal. Pues los signos de clemencia, indulgencia o benevolencia se interpretaban como síntomas de culpabilidad. Y viceversa, cuando predomina una situación en la que los indulgentes son sospechosos, y cuando los principios ocupan la primacía, lo que impera es la sospecha, la desconfianza. Se afincan entonces las mejores razones para cometer las peores acciones, para emprender la caza de brujas.

Desde el punto de vista de la sociología, es la presión del conformismo la que produce las “brujas”. Desde el de la psicología, se trata de la proyección que convierte a la “bruja” en objeto de persecución. Este es el punto de partida de esa neurosis que presenta lo absurdo como racional. En la llamada brujomanía, que no es más que un caso especial de la histeria de la limpieza, todas las partes del mecanismo tienen su formulación teológica, pues hasta el siglo XVIII el credo cristiano era la base de la existencia.

Por lo demás, esto sólo rige para el ámbito de la iglesia católica y romana. En la iglesia oriental, la ortodoxa, nunca existió esa imagen del diablo ni hubo quema de brujas.

Los ejemplos de la caza de agentes del enemigo y el miedo a los espías vividos en la Alemania nazi o en la Unión Soviética de Stalin durante el siglo XX, o actualmente en los EEUU con la histeria de los terroristas, ilustran cómo se originan las manías persecutorias.

Los inconformistas viven tranquilos mientras no haya ninguna teoría que los vincule con el mal. Y la teoría es impotente si no puede concentrar los miedos de la sociedad en determinados grupos. Y esto no sólo vale para las viejas que de repente son sospechosas de ser brujas. Así, por ejemplo, si alguien pudiera demostrar que el mal se ha aliado con la ciencia, sería rápidamente sospechosa toda persona con una educación superior, gafas, una bata blanca y muchos libros.

El aislamiento, la eliminación de las personas sospechosas no es más que una consecuencia. Se ha visto que, además de la ideología de la limpieza, también entra en juego el interés material de los perseguidores. También esto tiene su lógica. Como se quiere fomentar la limpieza, hay que recompensarla. Y una vez fijado el interés material, no se puede prescindir del objetivo que persigue. Por eso es tan difícil combatir el exterminio legal de las brujas: quien quería ayudar a los inocentes no podía expresar duda ninguna en la brujería, sino desenmascarar la legalidad de la destrucción como algo que se contradecía con los intereses de los razonables. La ilustración no basta por sí sola para detener la rueda de los intereses concretos.

Según Döbler, el verdadero diablo es la inexorable compulsión humana a la abstracción, a sacar la consecuencia extrema, que se ha separado de los sentimientos. Tal vez se oculte en todo esto el miedo de lo supuestamente amenazado que recurre al terror para protegerse de algo que sólo existe en su fantasía. Cientos de miles de personas han sido víctimas de ese miedo. Y otros miles y millones de víctimas vuelven a caer víctimas de este miedo cada vez que una ideología de la sociedad se saca de la manga un enemigo, producto de su mala conciencia, de sus represiones, de sus conflictos no resueltos. Los colaboradores de este enemigo son rápidamente clasificados, designados, registrados y eliminados. Y una vez más las víctimas inocentes son condenadas de acuerdo con la Ley. En momentos de semejante tensión también se encuentran finalmente los cómplices, esbirros y torturadores, todos ellos obligatorios.

Volviendo al tema de las brujas. ¿Cuántas murieron? Las cifras ya no impresionan a quienes conocen las masacres del siglo XX y las que se llevan a cabo todavía en el XXI. De todos modos, en las cifras de víctimas de la brujomanía hay que tener en cuenta que la población de Europa en los siglos XVI y XVII era muy inferior a la actual. Además, las cifras son muy imprecisas, oscilan entre los 9.500.000 y las 500.000 víctimas. Lo cierto estará en el punto medio.

Hoy día las brujas no constituyen ninguna amenaza para la sociedad, esto es, no son ya ningunas víctimas potenciales. La creencia en las brujas no es más que un residuo de tiempos pasados, igual que las caricaturas de demonios en las catedrales góticas. La locura de la limpieza prevalece hoy en la esfera política más que en la religiosa. No obstante, algunos aspectos del antiguo odio purificador contra las brujas se han mantenido hasta el presente.


La historia de las brujas es la historia de la discriminación y subyugación de la mujer, la historia de la misoginia, que se inició con el advenimiento del patriarcado, se justificó mediante la mitología y se exacerbó con la invención del pacto con el diablo por parte de la Iglesia.

La historia de las brujas se remonta a la primigenia división del trabajo. La evolución de los cambios sociales se mueve siempre al ritmo de las transformaciones efectuadas en la división del trabajo. Y ésta no es más que la fundamentación de una jerarquía de valores, ordenada de arriba abajo, de lo superior a lo inferior, de Dios a Satanás, del rey al súbdito, del Papa al monaguillo, etc. La división histórica del trabajo es la división del trabajo entre los géneros y las generaciones.

Los valores pertenecen a la constitución interna del ser humano. Son historias internas que se refuerzan con actuaciones externas, que, a su vez, se corresponden con determinas formas de comportamiento.

Ante la brutalidad de las actuaciones contra las brujas e inconformistas del pasado y del presente hay que preguntarse por las causas de semejantes comportamientos.


500 años después de las grandes persecuciones de brujas en Europa la creencia en ellas extiende todavía su larga sombra. Hasta la década de 1970 se vendían en las farmacias de la comarca de Lüneburgerheide (Alemania) remedios para espantar a las brujas. La agencia usamericana AP difundía el 15 de diciembre de 1975 la noticia siguiente, fechada en Kennewick, Washington: “Una vez al mes se reúnen las 13 hijas de JICA (bruja en inglés antiguo, VR) para celebrar su sabat. A la luz de flameantes y trémulas velas, envueltas en el dulce aroma del incienso y de los salmos latinos, conjuran las almas de los muertos y pretenden curar a los enfermos.”

Se trata de sesiones de espiritismo, de brujas buenas. Cierto, no se besa el trasero de ningún macho cabrío, ni se celebra rituales orgiásticos. Es brujería blanca que lucha contra la brujería negra. Quieren contrarrestar la labor de las hijas de Satanás. Mediante recursos hipnóticos pretenden dominar a las personas y, de paso, obtener un beneficio propio cobrando por sus servicios.

El culto actual de Wicca se remonta al libro de Margaret Murria The Witch Cult in Western Europe, publicado por primera vez en 1921 y reeditado en 1967.

El culto a las brujas y la creencia en la magia y en la astrología se ha puesto de moda entre las clases medias. Vuelve la tendencia a lo trascendental, y se ridiculiza lo racional. Todo el que cree en la astrología duda de la razón. Predomina la moda retro, la nostalgia del pasado, que se convierte en mercancía a través de las antigüedades. Se recuperan los viejos argumentos: el murmullo, el cuchicheo, la calumnia, y las tradiciones milenarias, como procesiones y romerías religiosas. Se venera lo antiguo, como, por ejemplo, los refajos y pololos de la abuela. Y, por qué no, a un nivel más alto, más culto, se juega un poco con la magia blanca y negra.


En la esta sociedad “del conocimiento”, como algunos gustan de llamar a la sociedad actual, proliferan como nunca toda clase de magia, espiritismo, ocultismo, curanderismo, quiromancias, tarots, videncias, horóscopos, y demás supersticiones. Y no pocos medios de comunicación hacen su agosto con las angustias e insatisfacciones que esta sociedad genera. Basta con echar un vistazo a la cantidad de películas que produce Hollywood, la fábrica de sueños como la calificó I. Ehrenburg en los años 30 del siglo pasado, sobre poderes sobrenaturales y fantasías esotéricas.

El vudú no sólo tiene adeptos entre la empobrecida población de Haití. Las sectas satánicas florecen en el denominado primer mundo, como la de Charles Manson, que en 1969 asesinó a Sharon Tate y sus invitados en su casa de Hollywood. En España se cuentan más de 50 de ellas, con unos 2.500 adeptos. Los exorcismos sancionados por la Iglesia llevan a muertes tan horrendas como la de la niña Rosa Fernández Gonzálvez el 16 de septiembre de 1990 en el pueblo de Almansa (Albacete). Su propia madre, curandera y exorcista, convencida de que la niña estaba embarazada del demonio, quiso liberarla del Maligno extrayéndole las entrañas por la vagina matándola en el intento.

Por otro lado, la Iglesia católica parece empeñada en reanimar la vieja demonología, descalificada y abandonada por el Concilio Vaticano II con el papa Juan XXIII a la cabeza. Pero sus sucesores, Pablo VI, Juan Pablo II y, muy en particular, Benedicto XVI, conocido por su formación y sus actividades nazis y haber dirigido la Congregación de la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición), han revitalizado la creencia en el demonio. Los nuevos expertos en demonología y exorcismos se publicitan incluso a través de la red electrónica. Tal es el caso, por ejemplo, del sacerdote J. A. Fortea, que anuncia en su página de Internet sus sermones y explicaciones sobre el demonio, la posesión y el infierno en una serie de 13 vídeos. He aquí sus credenciales, tal como aparecen en su página:

José Antonio Fortea Cucurull (Barbastro, España, 1968) es sacerdote y teólogo especializado en demonología. Cursó sus estudios de Teología para el sacerdocio en la Universidad de Navarra. Se licenció en la especialidad de Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de Comillas. Pertenece al presbiterio de la diócesis de Alcalá de Henares (Madrid). En 1998 defendió su tesis de licenciatura "El exorcismo en la época actual" dirigida por el secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. En octubre de 2001 fue nombrado arcipreste. Compagina su trabajo como teólogo con su labor como párroco de Nuestra Señora de Zulema, Villalbilla (Madrid) y administrador parroquial de La Asunción de Nuestra Señora de Los Hueros.


Pero la persecución de inconformistas, discrepantes, extraños y heterodoxos de todo tipo parece imparable. El ex - seminarista José Stalin encarceló y fusiló a miles de críticos y personas inocentes en sus “purgas” de los años 30 del siglo pasado. De nuevo el simbolismo de la limpieza. Hitler y su régimen nacionalsocialista llevaron este concepto al paroxismo con el exterminio de millones de judíos, gitanos y comunistas. El propio jefe de las SS, H. Himmler, ordenó una persecución secreta de brujas, tal como han revelado los archivos.

Sin embargo, fueron los usamericanos los que, tras la II Guerra Mundial, resucitaron la expresión “caza de brujas” con la persecución de toda persona sospechosa de ser comunista o afín en los famosos juicios del Comité de Actividades Antiamericanas. Entre los perseguidos hubo figuras tan destacadas de la ciencia y las artes como Albert Einstein, Bertold Brecht o Charles Chaplin.

Este celo inquisitorial se aplica ahora a los sospechosos de “terrorismo”, sin que nadie sepa en qué consiste el terrorismo ni qué es un terrorista. La actual Administración fundamentalista de Washington incluso ha promulgado leyes que legitiman la tortura bajo el eufemismo de “interrogatorios coercitivos”. No deja de ser un cruel sarcasmo que esta misma Administración invoque el respeto a los derechos humanos en el mundo cuando ella los pisotea en sus centros de detención como el de Guantánamo, en sus cárceles de Iraq y en las secretas que tiene repartidas por el mundo, y donde se aplican métodos de tortura que las calenturientas mentes de los inquisidores medievales no podían imaginarse. Gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, algunas de las imágenes de estos “interrogatorios coercitivos” han dado la vuelta al mundo.

 

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Por arkaiko

UMBANDA - "RELIGION" EN URUGUAY- RITUALES A LOS "ORIXAS"

 

Ofrendas por amor o dinero Umbanda; entre los fieles y los clientes

http://mitosyleyendas-snake.blogspot.com/2008/02/umbanda-religion-en-uruguay-rituales.html
Unos 18.000 uruguayos se declaran umbandistas y muchos más son los que pagan por trabajos. El atractivo radica en la "magia", que se ocupa de problemas de la vida cotidiana, como la pareja Mónica S. y Hugo F." Como el último recurso de los viejos náufragos, así salió el mensaje al mar, pero no en botella, sino en un papel dentro de una barca de espuma-plast blanca y celeste, con dos flores, una cadenita, un perfume y medio litro de vermuth. "A Iemanjá no se le puede pedir amor porque lo separa", explicó Mónica S. y por eso decidió escribir apenas los nombres, como haciéndole una guiñada a la patrona del mar y que Hugo F. por fin considere a Mónica S. como su mejor partido. Y es que "no se decide, no se decide", se lamentaba ella el sábado pasado en la playa Ramírez.
Como cada 2 de febrero, miles de uruguayos bajaron a la costa a curiosear o participar de la fiesta umbandista más popular del año. Y del mismo modo que Mónica S., de 42 años, muchos lanzaron sus pedidos a Iemanjá en su día. Otras "cartas" halladas en la orilla o dentro de los pozos con velas pedían "trabajo" a secas, o "que no se emvorrache mas (sic)" o el pedido de auxilio de una madre o padre: "por favor, saca a mi hijo de la pasta".
A finales de los 90`, el fallecido pai Armando Ayala estimó que medio millón de uruguayos acudía regularmente cada 2 de febrero a las playas. Otros hablaron de 50.000. El estudio más serio al respecto lo hizo el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2006, cuando señaló que el 0,6% de los uruguayos (18.000) se declararon afroumbandistas. Muchos más, por supuesto, van a Iemanjá. Lo dice el antropólogo Renzo Pi Hugarte, que lo ha estudiado desde 1985: "El 2 de febrero hay muchos más curiosos que fieles". Pero más allá de eso, el experto ha advertido un crecimiento de los cultos afro desde el final de la dictadura hasta ahora, movimiento que, según él, se ha estacionado. "No creo que crezca más; ha llegado a estabilizarse porque no todo el mundo va a transformarse al umbandismo, hay que tener un perfil más o menos determinado".
La mae Susana de Andrade, directora de la publicación Atabaque y de la única federación de afroumbandistas (la IFA), asegura que en el país hay 2.000 templos y 300 están federados. Allí concurren los fieles ("hijos de religión" del pae o mae que comanda la casa) y también los "clientes", es decir, aquellos que van para pedir un "trabajo" que los favorezca y pagan por ello; son los que sostienen económicamente al culto.

¿Cuál es el secreto del éxito de la umbanda en Uruguay? ¿Por qué penetró tanto?

Pi Hugarte cree que las características de la religión y el atractivo de la magia son los llamadores principales del credo de origen africano, pero que se desarrolló entre los esclavos que llegaron a Brasil. "La gente busca soluciones inmediatistas a sus conflictos de la vida cotidiana, sobre todo a sus problemas de amor o de trabajo y esas cuestiones suelen ser menores para las grandes religiones, como la católica", dice el antropólogo. Muchos de los que acuden a la umbanda se declaran también cristianos o de otras religiones. "No ven oposición porque las religiones se encargan de cosas distintas", según Pi.
Cuando en el siglo XIX la ciencia se levantó contra la doctrina religiosa (en especial la católica), atacó aspectos centrales como su versión sobre la creación del mundo y la evolución humana y eso debilitó a la religión, pero no a la magia; esta "se encarga de problemas más inmediatos: la creencia de que una ofrenda, un preparado va a solucionar un conflicto cotidiano siguió lo más campante".
De hecho, entre los pedidos que dejó la fiesta de Iemanjá en la playa Ramírez principalmente, nadie pidió la "salvación", ni la trascendencia luego de la muerte, sino soluciones a circunstancias mucho más concretas.
El estudio del INE reveló que los fieles de la umbanda se concentran en Montevideo (60%) y Pi Hugarte lo asocia a "clases bajas, pero no de cantegril". "En líneas generales, el que está en el asentamiento tiene otras prioridades y no se ocupa de que la magia le solucione el hambre, por ejemplo, porque comprueba todos los días que no se la soluciona y tiene que salir él a hacerlo".
El antropólogo también señala que ha entrado en sectores medios: "He visto en la facultad, por ejemplo en la época de exámenes, que hay velas y ofrendas en los baños; piden salvar la prueba".
Otro factor que incide en el mantenimiento y eventual crecimiento de la umbanda es el dinero. Dependiendo del templo y del pae o mae, los "trabajos" van desde los 100 pesos hasta los 3.000 dólares. Los más caros son los "malos", o sea, para pedir el mal de una persona por despecho, venganza o para, por ejemplo, alejar a una persona de un ser querido. Mae Susana reconoce que varios emplean su religión para tales fines, pero los tilda de "espíritus malignos". "Nosotros creemos en la ley del retorno y si hacemos mal, nos regresará el doble", asegura.
La historia del pae Claudio de Bará, de 31 años, puede ser ilustrativa de la creencia. Años atrás y cuando recién se había "recibido", se creía capaz de todo y así, se lanzó a hacer múltiples "trabajos", incluidos los malos. Luego, se lamenta del "castigo": "me enteré de la muerte de mi padre seis meses después de ocurrida, me volvió el mal".
La religión umbandista también genera temor en muchos. Los ritos que incluyen faena de animales (gallinas, ovejas, palomas) y las famosas "macumbas" que aparecen a veces en las calles, avivan el miedo inherente a toda magia. Se trata de ofrendas a los orixás, especie de santos a los que se le pide de acuerdo a sus características particulares. Iemanjá, por ejemplo, es la madre de todos los orixás y Claudio de Bará explica: "No es que no se le pueda pedir amor. El riesgo es que ella pone la sinceridad delante de todo y si esa relación no es verdadera, la va a separar". Así que si el amor entre Mónica S. y Hugo F. es genuino, tendría chances de concretarse.

LOS ESPÍRITUS.

La religión umbandista es un culto nuevo, que nació como tal a principios del siglo XX en Rio de Janeiro y de allí se expandió por Brasil y Uruguay. Tiene infinidad de ramas y una mitología muy nutrida, de origen africano sí, pero con elementos cristianos, orientales y un ensamble con el espiritismo que nació en Europa en la Edad Media.
Este último rasgo es también uno de los principales factores de atracción para unos y de temor para otros. Los fieles dicen "incorporar" espíritus en los rituales. En la playa Ramírez, el 2 de febrero, estaba mae Isabel, de Cerro Largo. A las 11 de la noche, sus hijos y los curiosos formaron un círculo entorno a ella; sonaban los tambores y algunos giraban rápidamente. "Los espíritus están viniendo", explica uno de sus asistentes. De repente, mae Isabel lanza un grito, agarra una botella de cerveza, bebe y escupe a los fieles a su alrededor; "la entidad que incorporé, bendice así", comentó después.
El fundamento del espiritismo radica justamente en que los "incorporados" pueden realizar trabajos, como bendecir. Pero esos espíritus rara vez son los mismos orixás, sino otros personajes, como los pretos velhos (negros viejos) que son sabios para dar consejos, según dicen. O los caboclos, almas de indígenas o mestizos. Todos gustan mucho de la bebida y el tabaco, como de la buena comida. De ahí que abunde este tipo de ofrendas en los rituales.

DE RELIGIOSO A SOCIAL.

El pae Claudio de Bará tiene su "casa de religión" en el barrio Sayago. La que ha tupido de imágenes de los orixás, negros viejos y caboclos. Pero fuera del templo, el pae se hace llamar Claudia, pues es homosexual.
"Dentro de la religión, nunca me sentí distinto", dice él y agrega que mantiene el nombre masculino en el ámbito religioso porque "los orixás saben que nací varón".
Renzo Pi Hugarte asegura que el umbandismo tiene para muchos el atractivo peculiar de que no condena ninguna práctica sexual. "Funciona a la vez como contenedor social de estas minorías porque allí encuentran un lugar", dice.
De acuerdo a las cifras del INE, el 57% de los fieles son mujeres y el resto, hombres. En cuanto a las edades, es la única religión del país en que la mayoría de los seguidores son jóvenes: el 1% de los uruguayos entre 26 y 45 años se declara umbandista. Los credos católico y evangélico cuentan con mayor cantidad de jóvenes, pero son menos en proporción a los mayores.
Fabricio, con apenas 20 años, es pae. Tiene su casa de religión en su misma vivienda de Punta de Rieles. Sus "hijos" suman 6 y los rituales por lo general son los fines de semana, como ocurre en la mayoría de los templos. Sus trabajos principales son "sanaciones" o "limpiezas" de casas o comercios para que reine la prosperidad. "Consiste en usar yuyos, leches y otros preparados que se pasan por el suelo para lavar los pisos", explica.
Mae Isabel asegura que lo que más le piden son uniones amorosas, problemas de trabajo y también para aliviar conflictos familiares. Al pae Claudio de Bará, le llegan todos esos problemas y uno nuevo: la pasta base. "Sé de gente a la que le han cobrado un disparate prometiendo una salida, pero eso no lo puede arreglar la religión".
El pae Fabricio práctica lo que se conoce como "umbanda blanca", una de las ramas. Otra y la más temida, es la kimbanda, que es el culto a Exú: "es el mensajero de los orixás, y como tal, lleva lo que sea, bueno o malo", cuenta Renzo Pi Hugarte. Así como Iemanjá se asocia a la virgen de los navegantes, Exú fue homologado al diablo. Su imagen tiene cuernos y cola latigada, sus colores son rojo y negro.
Muchos templos practican esta rama, aunque mae Susana de Andrade asegura que la asociación con el diablo fue un mecanismo de "defensa" de los negros esclavos para infundir temor a los blancos.
En las sesiones de kimbanda llegan también los espíritus de las pomba giras, almas de prostitutas o también de "malandras", según dice Renzo Pi Hugarte. "Vienen en los ritos de kimbanda porque son ellos los que pueden aconsejar sobre las cosas más malas de la esencia humana", agrega.
Al final, como todo lo religioso, lo que mueve el mundo de la umbanda es la fe. Pi Hugarte lo piensa: "Si uno está convencido de que le va a ir bien, seguramente le irá".

Las cifras

18.000 Uruguayos se declaran fieles de los cultos afrodescendientes. Representan un 0,6% del total, según estudio del INE.
60% De los seguidores de la umbanda residen en Montevideo. En los barrios de la periferia hay mayor concentración de templos.
57% De los fieles son mujeres. La mayor porción de los fieles tiene entre 26 y 45 años. Umbanda es el único credo donde ello ocurre.

El largo camino para ser pae

Transformarse en pae o mae de santo no es fácil, "salvo si se tiene mucho dinero", asegura el pae Claudio de Bará. Para él, el camino le significó 21 años de rituales y "obligaciones".
Todo comienza cuando el fiel se transforma en "hijo de religión", o sea, participa de la actividad de algún templo. Allí, el jefe le dirá cuál es su orixá-guía. Se supone que cada ser humano nace con uno del repertorio de más de 600, aunque los invocados en Uruguay llegan a la veintena. En el caso de Claudio, su orixá resultó ser Bará y de ahí su apellido para el culto. Otros son Xangó, Oxum u Omulú. Cada uno tiene sus preferencias y características que el fiel deberá seguir.
Luego, se hace el "lavado de cabeza", que es el rito de iniciación. Consiste en vertir combinados de agua con hierbas y a veces, se emplea sangre de animal. Otro paso es convertirse en medium, es decir, tener la capacidad de incorporar algún espíritu, lo que no ocurre con "el primer intento", según dice el pae Fabricio, de 20 años.
El proceso es también muy costoso y los rituales deben ser pagados por el mismo interesado: "mi última obligación me costó 100.000 pesos; no sé de dónde los saqué", asegura Claudio de Bará. Hay que comprar las ofrendas y los animales a faenar, pagar al tamborero (que pone la música), y el banquete final de cada rito. Además, una vez fundada una nueva "casa de religión" a cargo del flamante pae o mae, deben conseguirse las imágenes, las ropas y demás accesorios. El camino recién termina cuando el pae hace "hijos".
El antropólogo Renzo Pi Hugarte, que ha estudiado la umbanda desde 1985, compara la "carrera" religiosa en umbanda con el carnaval de Rio de Janeiro, que "ahorran todo el año para comprarse el mejor disfraz. Aquí también, pagan lo que no tienen por los atuendos, las imágenes".
El antrópologo considera también que son muy comunes las "críticas" entre paes. "Compiten mucho por los hijos y es muy frecuente eso de que unos hablan mal de los otros, pero no pasa del chisme, la sangre nunca ha llegado al río", comenta.

El Dato
¿Qué significa cada ofrenda a los orixás?


Maíz. Es común que en la calle aparezcan ofrendas con pororó y otros alimentos. Según la creencia de la umbanda, esto es símbolo de abundancia y prosperidad por lo que implica que se pidiendo eso para alguien de la zona o para el mismo que ofrenda. Los lunes, en general, las casas de religión suelen colocar ofrendas así en las esquinas para pedir abundancia de alimento en la semana.
Perfume. Es una de las ofrendas más comunes para Iemanjá, equiparada a la virgen de los navegantes del cristianismo. Además: flores, cadenitas, broches y otros accesorios femeninos.
Alcohol & tabaco. Muchos orixás y también los espíritus que dicen incorporar los fieles, gustan de las bebidas alcohólicas y de los cigarrillos. Otras drogas, en cambio, no son ofrendadas.
Animales. Por lo general, los animales que más se sacrifican son aves, y sobre todo gallinas. Si es roja, es una ofrenda a Exú, de Kimbanda. También se pueden faenar ovejas o chanchos y lo que se emplea en los rituales es la sangre. El resto por lo general se come.

Defenderán faena de animales frente a la ley

El 12 de febrero, el Senado tratará un proyecto de ley de protección animal que prohibiría el castigo y -por más que no esté explícitamente- la faena que no sea con fines "productivos".
Los templos umbandistas se preparan para rechazar esa normativa y pedir que se exceptúe de castigo al sacrificio "con fines rituales", según dice mae Susana de Andrade, de la organización Instituciones Federadas Afroumbandistas y militante frenteamplista.
"Ya hemos iniciado contactos e iremos al Parlamento para pedirlo", asegura.
La faena de animales en umbanda o kimbanda tiene por objetivo ofrendar a los orixás (equiparable a santos) la sangre de la gallina, oveja o cerdo, los ejemplares más comunes para el sacrificio. "Como símbolo de la vida, la sangre purifica", dice.
Al final de los rituales, el animal suele cocinarse. Otras veces, como se ve en la foto, queda tirado.

Pentecostales, son los enemigos eternos

Los credos evangélicos de la rama pentecostal están enfrascados en una batalla con los culto afroumbandistas. En los programas de televisión y radio de la madrugada, por ejemplo, los "pastores" lanzan duras críticas en contra de los "trabajos" o la "macumba".
El antropólogo Renzo Pi Hugarte considera que este enfrentamiento tiene raíz en que "se disputan el mismo mercado de fieles". Además, señala otras similitudes. Los pentecostales también practican el espiritismo pues es posible "recibir" al "espíritu santo" o estar "poseído" por el diablo.
A la vez, hay presencia de la magia, pues se supone que con el "jabón de la descarga", el manto, el perfume o lo que sea, se puede conseguir el bienestar.
"Además, en ambos importa mucho el dinero. Cuanto más grande es lo que se le pide al espíritu santo, más plata hay que poner", asegura el antropólogo.


NOTA:LA RELIGION PROTESTANTE, NACIO EN TIEMPOS DE LA REFORMA, PORQUE LOS CATOLICOS, NO VEIAN BIEN LA LIBERTAD DE CULTOS, Y ENTRE ELLOS, LOS CATOLICOS, HABIAN TRES CLASES DE PENSAMIENTOS: LOS QUE ESTABAN CON LO QUE DIJERA EL PAPA, ERA DOGMA DE FE, LOS QUE OENSABAN QUE CON EL BAUTIZO DE AGUAS, ERAN SALVOS (BAUTISTAS), Y LOS QUE DECIAN QUE DIOS SE DERRAMO EN LOS HOMBRES EN PENTECOSTES(PENTECSTALES); POR ESA RAZON, MUCHOS HAN MUERTO EN PESERCUCIONES, HOGUERAS, TORTURADOS...; PARA QUE CADA "CUAL TUBIERA SUS PENSAMIENTOS, QUE HUBIERA UNA LIBERTAD DE CULTO, U CADA UNO "TUBIERA SU LIBRE ALBEDRIO PARA CREER EN LO QUE QUIERA"; POR ESO MISMO, ME SORPRENDE QUE SIGLOS DESPUES, LOS QUE HAN SIDO PERSEGUIDOS POR UNA RAZON, SEAN A LA VEZ, QUIEN "PERSIGEN A LA GENTE POR RAZONES SIMILARES, Y ES QUE EL MUNDO VA ASI, NOS DICEN QUE APRENDAMOS DEL PASADO PARA NO REPETIRLO, Y SOMOS LOS PRIMEROS QUE A SABIENDAS DE LA HISTORIA, NOS GUSTA "REPETIR EL PASADO"

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